Páginas

miércoles, 4 de marzo de 2015

Cristina Arnedo y el eterno encuentro con el pincel, el lienzo y el color por Adriana Cantoral

La vida es una gama de colores
Cristina Arnedo


Según la artista y escritora Liliane Hoth, la obra de Cristina Arnedo, entre otras cosas, se inspira en la convocación silenciosa del cielo y el mar. Poco importa dónde comienza el primero y termina el segundo. La arena marina esparcida por el azul etéreo es una de las atmósferas de Cristina. La libertad líquida de la pintora se manifiesta en las texturas de rocas pulverizadas y los pigmentos del óleo y el acrílico.
Otra temática de Arnedo es el encuentro de las emociones y los sentimientos. Ella plasma retratos de almas con surcos trazados por otras almas, la artista explica que hay personas que delinean formas de manera indeleble en nuestra existencia, mientras que otras no dejan sombra ni color alguno en nuestro ser.
Los pinceles, lienzos y pintura son sus cómplices creativos. Ella dice “me apasiona el arte a la antigua, los olores y sensaciones, he experimentado soportes interesantes como el mármol y ahora quiero incursionar en el temple”. Para Arnedo las gamas forman parte de una exploración insaciable; los rojos, ocres y azules aparecen constantemente en su arte.
Cristina tiene la fortuna de haber presentado trabajo en Croacia en la Olimpiada de las Artes. Fue apadrinada por el maestro José Luis Cuevas. También participó en la VIII Bienal de arte de Florencia en 2011. Asimismo, ha exhibido en Agora Gallery de Nueva York, Nina Torres Fine Art y Museo de las Américas en Miami y el Museo de Arte Moderno del Estado de México que la recibió muy cálidamente dejándole las puertas abiertas. Desde 2005 ha tenido exposiciones individuales en el museo Joaquín Arcadio Pagaza en Valle de Bravo y la galería MANÁ Arte y Cultura Internacional de la Ciudad de México. Entre sus maestros destacan Liliane Hoth, Jerónimo Vázquez Melo, Raúl Navarro y Nunik Sauret.
Los cuadros de Arnedo relatan impresiones muy íntimas y psicológicas. Los tonos fríos son profundos como su mirada náutica, los tonos cálidos son afables y sensibles como su personalidad. Y lo más importante, busca la manera de señalar sutilmente la mexicanidad y captar lo inadvertido de la realidad. Cristina trabaja arduamente en su taller de la ciudad de México y es una reconocida artista local en Valle de Bravo.
Arnedo transmite en cada obra la cercanía o lejanía de las almas, aquello que las une y lo que las separa, al igual que los ciclos abiertos y cerrados. La versatilidad y talento le han permitido hacer esculturas e instalaciones incorporando ramas, piedras de colores e hilos develándole entramados de sus vivencias en retrospectiva y en prospectiva; nudos y tejidos suaves; luminosidad y penumbra.
Adriana Cantora

No hay comentarios:

Publicar un comentario